¡Pasen y vean la obra de la Caraba!

Cada proyecto al que nos enfrentamos es único, todos tienen unos condicionantes y necesidades previas muy diferentes, que convierten la fase creativa en algo especial. Caraba tiene mucho de especial…algo es “la caraba” cuando, en tono festivo y coloquial nos referimos a lo que es insólito, sorprendente, que provoca diversión e incredulidad. Desde luego el resultado ¡debe de resultar coherente con el nombre!

Una empresa cárnica con nacimiento en un pueblo de Ávila, El Ajo, quiere llevar su magnífico producto a la capital con un restaurante pequeño en una de las zonas con mayor auge gastronómico. ¡Traer el pueblo a la ciudad!

restaurante Caraba Madrid Arquitectura Invisible

El bar del pueblo, ese bar donde se reúne la gente a ver pasar el día, a desayunar tomando el sol, a tomar el vermouth y el aperitivo antes de comer…ese bar de las partidas de mus, del tapeo a media tarde, de las cenas eternas entre amigos, la terraza en la calle… Lo queremos TODO!

restaurante Caraba Madrid Arquitectura Invisible

y todo alrededor de una barra…muy abarrotada y caótica.

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o en una terraza…Llevando el campo a la ciudad a través de su atmósfera, su amplitud, su libertad… Naturaleza de arriba a abajo, suelos de pueblo, mucha luz.

 restaurante Caraba Madrid Arquitectura Invisible

Nos ponemos manos a la obra!

20 de agosto de 2018   La fontanería y el saneamiento

Lo primero es lo primero: determinar in situ los recorridos de las instalaciones de fontanería y saneamiento. El mayor inconveniente que nos encontramos es el  saneamiento del equipamiento de barra, que se encuentra bastante alejado de la bajante.

Haciendo uso del ingenio y gracias a la existencia de un recrecido sobre el forjado, podemos aprovechar parte de las instalaciones antiguas y llevar todo el saneamiento sobre forjado, sin necesidad de acceder al garaje que se encuentra bajo el local.

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27 de agosto de 2018   El hall de entrada

Hoy instalamos la estructura en acero negro que conforma el hall de entrada. Es la pieza fundamental que divide los espacios de la terraza y el bar, además de servirnos como replanteo para el resto de elementos proyectados en cerrajería, estructuras de barras que articulan el eje principal de la zona de bar.

10 de septiembre de 2018   Replanteo del solado

Todos los replanteos llevan consigo mucho mimo y tiempo,y en este caso más si cabe. Mide aquí, mide allí, vuelve a medir… Aquí nos tiene que entrar el lavabo, aquí el inodoro y la apertura de la puerta, la silla de minusválidos…millones de condicionantes en muy pocos metros cuadrados.

¡Nos tienen que cuadrar las piezas, nos tienen que cuadrar!

Usando varias reglas marcamos in situ las dimensiones exactas de los aseos y las piezas que configurarán ‘la alfombra’ de dibujo de calle, en cada una de ellos.

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19 de septiembre de 2018   Más replanteos, los carriles de las mesas

Este replanteo es extremadamente minucioso. Los carriles encastrados en el solado nos van a marcar la dirección y separación de las mesas de la sala. Además, tenemos en cuenta que debe caber una pieza de 80x80cm entre ambos carriles… Hilando todavía más fino.

No cabe margen a error. Sacamos direcciones con niveles y fijamos las patillas de los carriles a la solera.

restaurante Caraba Madrid Arquitectura Invisible

Entre cada baldosa de 80x80cm se coloca la junta SchluterDilex en negro, elemento que marca el detalle del pavimento de la sala principal, transmitiéndonos esa sensación de estar fuera, en una terraza al exterior. Se realizan todos los pavimentos cerámicos del restaurante combinando diferentes dimensiones, colores y formas para generar los distintos ambientes del local.

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25 de septiembre de 2018   El cerrajero ha llegado

Ya están aquí las estructuras de las barras, eje principal de la zona de bar. (espectaculo del local)

La parte inferior irá revestida posteriormente con madera o alicatado. La parte superior de sobrebarra ya viene con su acabado final, acero galvanizado.

restaurante Caraba Madrid Arquitectura Invisible

1 de octubre: La envolvente, el revestimiento

Empezamos octubre con los revestimientos de la zona de sala y terraza. Primero se prepara la superficie aplicando un  puente de adherencia.

Revestimos las paredes con una fina capa de yeso natural y, con ayuda de una malla, el equipo de Alen y Calche va creando unas texturas preciosas. Así conseguimos un aspecto heterogéneo con el que jugar con la luz. Un básico para ese aspecto rústico y natural que tiene este proyecto.

En la zona de los aseos, alicatamos con gres porcelánico y replanteamos casi milimétricamente el lugar exacto donde irá colocado el pavés que usaremos para delimitar los dos baños.

15 de octubre: Las barras

Pero no nos vamos a limitar a revestir las paredes…

Para la barra de la zona de cocina usamos un mosaico Hisbalit en pequeñas piezas de 2’5cm, mezclando dos tonalidades distintas de azul.

En la zona de bar, revestimos la barra con madera reciclada, consiguiendo un gran contraste entre estos dos escenarios.

En este proyecto le damos especial importancia a la madera, usando una madera recuperada, trabajada artesanalmente, que además tiene un acabado rústico que nos encanta y, muy importante, es ecológica con un sistema de tala controlada y sostenible.

 

29 de octubre: Abriéndole paso a la luz

Nos trasladamos a la fachada. Aquí, abrimos el hueco superior de las ventanas y colocamos la carpintería, dotándole de un aspecto de granero y consiguiendo al mismo tiempo crear un interior mucho más luminoso.

Dentro del restaurante, van llegando las estructuras del mobiliario, la trasbarra, estanterías… jugamos con el metal en negro y galvanizado. Con estas estructuras colocadas, se montan las baldas de madera y el espejo envejecido.

El mueble de trasbarra, que nos divide este espacio y el de comedor, colocamos un fondo de malla de gallinero, permitiendo que haya una conexión visual de estos dos espacios y evitando crear un “muro”.

Además, empezamos con los falsos techos.

Recuperamos las placas de techo existentes en el local: placas acústicas Heradesign, elaboradas con materiales 100% naturales y sin sustancias nocivas.

Pero no nos encajaba el color de las mismas ni su acabado, por lo que las teñimos de color negro pero con un tono tostado en el interior del panel, otorgando una estética completamente única para este espacio.

13 de noviembre:

La zona de los baños empieza a tomar forma, colocamos las estructuras metálicas y el pavés que delimitará los dos aseos.

 

En fachada, cerramos la parte superior con madera y colocamos las jardineras superiores, los rótulos y la banderola. Parece que aquí ya va habiendo un restaurante, no?

En la zona del bar, frente a la barra, van situadas unas piezas de mobiliario a las que hemos nombrado “comederos”. Formados por una estructura de metal galvanizado y unos cajones de nuestra madera, tenemos de repente unas pequeñas barras, en las que podremos tomarnos algo e incluso comer.

20 de noviembre

Empezamos a instalar toda la iluminación del local. Luminarias, focos, leds… jugamos con una iluminación general y mucha puntual.

Detrás de la barra instalamos un panelado en tela, con muletón y tapizado a la inglesa. El estampado de cuadros vichy no nos puede recordar más nuestros picnics en el campo.

Las puertas de los aseos están listas para colocar. Hemos recuperado la madera, asimilando la tonalidad al resto de madera usada en el local. Además, colocamos el lavabo en el anteaseo, una pila que fácilmente podría ser un bebedero.

En el comedor, con el falso techo ya puesto, es el momento de colocar el mallazo. Hablamos de una estructura metálica que cuelga del techo. Nos va a hacer las veces de “maletero” y de sustento de la vegetación.

Una vez que tenemos todas las estructuras de mesas y bancos, los revestimos con la misma madera, rematamos los cantos, redondeándolos para conseguir un espacio más amable.

29 de noviembre: El toque verde

Llega el momento de poner la vegetación. En el exterior dejamos que cobre protagonismo, con un aspecto muy natural que irá colonizando la fachada, como la naturaleza coloniza las ruinas en el campo…

En el interior vamos a usar el mallazo para colgar macetas, plantas y flores preservadas, de manera que quede una suerte de “jardín colgante” sobre las mesas.

12 de diciembre: La terraza

En el acceso al restaurante, instalamos un ventanal de guillotina motorizada y una barra de madera. La colocación de unos taburetes abatibles y una barra de madera nos abre la posibilidad a crear un espacio de “terraza” que se forma en el vestíbulo de la entrada.

El acceso a la zona de bar está precedido por una puerta de madera recuperada que hemos enmarcado en la estructura de metal que crea el vestíbulo. Una maravilla de puerta, rescatada de una demolición.

Y “voilà” ya pueden pasar a comer en Caraba!!!

 

En el siglo XIX había un gitano muy popular que recorría con su carromato las ferias de los pueblos andaluces.

Para congregar público a su alrededor, se ponía a pregonar delante de su barracón: “¡La caraba, señores! ¡Pasen a ver la caraba!”. Los que le escuchaban se preguntaban qué sería aquello de “la caraba” y los más curiosos pasaban a verlo, pensando que sería un extraño monstruo o alguna anormalidad de la naturaleza, desde luego previo pago de la correspondiente entrada.

Dentro de la barraca no había más que una mula vieja, llena de mataduras y cubierta de moscas y moscones. Ante la indignación y las protestas de los visitantes, que habían pagado para ver “la caraba” y no ese desastrado animal, el avispado gitano contestaba con todo su aplomo: “Esta es la caraba, señores”, y explicaba: “porque antes era la que araba, y ahora ya no”.