La Ancha de siempre como nunca

Mejorar lo difícilmente mejorable

Si cada proyecto supone un reto, uno aún mayor supone reformar La Ancha de Príncipe de Vergara, un clásico de la gastronomía madrileña.

Diseñar previamente el restaurante La Ancha situado en el centro, no elimina el desafío que implica meterse a modificar este restaurante familiar, constituido ya tradición entre los madrileños y erguido naturalmente como estandarte de sus clientes fieles y amantes desde hace más de un siglo.

Intervenir en un lugar nuevo, no es lo mismo que intervenir en un lugar que es ya un éxito. En el primer caso, existen grandes posibilidades de mejorarlo, en función del talento se conseguirá en mayor o menor medida. En el segundo, la exigencia es mucho mayor. Mejorar algo ya de por si bueno cuesta.  Sobre todo, cuando el carácter del lugar está estrechamente asociado a su historia y tradición.

Sin embargo, el amor que los propietarios tienen por sus clientes, los impulsa y obliga a correr el riesgo. “Reformar el restaurante” nos dicen, eso sí, ¡que no se note!

Nos viene aquí a la cabeza la frase tan hermosa del arquitecto italiano Carlo Scarpa que dice que si la arquitectura es buena, la persona que mira y escucha, sentirá sus buenos efectos sin darse cuenta. Esto es justo lo que queremos, ¡diseño invisible!.

La Ancha no cierra por reforma

A la dificultad de reformar un clásico, se le añade la dificultad de hacerlo contando solamente con los 15 días de cierre por vacaciones.

Fue necesario establecer 2 fases. En la primera, se trabajaba a la vez que se continuaba con el servicio habitual de comidas. Aprovechando que el salón denominado “de invierno” apenas se utiliza durante el verano, decidimos independizarlo del resto del restaurante y comenzar por trabajar aquí. En paralelo, se cierra uno de los aseos para hacer lo mismo. Además, que no lo noten los clientes, es decir, ser invisibles…¡y no hacer ruido!

Pasada esta fase inicial de 15 días, pasamos a la segunda, donde por fin contamos con todo el local para nosotros. Ahora sí, a toda pastilla, reorganizar los espacios, modificar pavimentos, falsos techos, revestimientos, saneamiento y fontanería de aseos; colocar alicatados, revestimientos, mobiliario, un tabique corredero….en fin, una locura.

La nueva Ancha

El restaurante de La Ancha de Príncipe de Vergara, primo hermano del que se encuentra en el centro, se asemeja a éste en su esfuerzo por mantener la tradición centenaria y también en tener un funcionamiento prácticamente perfecto. Se diferencia, sin embargo, en expresar su propia personalidad. Y mucho de esto se debe al local actual.

En términos generales, conservamos la propuesta que el arquitecto Rafael Macarrón hizo cuando diseñó este local. Este restaurante de los años 80 se ejecutó con gran dignidad y sobriedad. Y la verdad es que, como decíamos más arriba, es un éxito.

La combinación del esfuerzo que realizan sus trabajadores junto con el propio local, hace que esta casa funcione como un reloj. Nosotros realizamos este trabajo con la clara intención de conservar la personalidad del lugar y dialogar con la estética existente, aportando, si cabe, más autenticidad a una casa de comidas que además de ser centenaria, debe parecerlo.


 Teniendo esto presente, planteamos una nueva configuración de los espacios que contribuyera a un funcionamiento aún mejor. ¿Pero cómo?, pues haciendo por aportar amplitud, luz, armonía, flexibilidad y por último, pero no menos importante, mayor capacidad para generar espacios privados, ¡algo que les encanta porque funciona muy bien!

Con esta intención, e imitando el trabajo de la acupuntura, hicimos una lectura del espacio con ánimo de encontrar aquellos puntos susceptibles de desencadenar mejoras, aquellos que proporcionaran, como decíamos, amplitud y armonía al espacio.

El principal, eliminar un tabique que empequeñece y oscurece el local. Al eliminar el tabique, se incorpora el salón del fondo al espacio principal, consiguiéndose un espacio diáfano que permite funcionar con mayor libertad, ampliando el espacio y otorgándole mayor profundidad desde distintas perspectivas.

El espacio que se consigue tiene una parte que se vincula directamente con la fachada, generando otro espacio interior. Entre estos dos espacios creamos un filtro mediante  piezas de mobiliario que deja pasar la luz y las vista además de que hace posible tener un espacio continuo o varios espacios fragmentados. Este espacio que queda en el interior podrá, ocasionalmente, independizarse a través de una cortina bastante pesada (al estilo de las de antes) para generar un salón privado.

Igualmente, mediante un nuevo tabique plegable, podrá subdividirse este salón generándose dos salones más íntimos.

Bienvenida

La bienvenida al local siempre ha sido especial en La Ancha por haber ido la recepción calurosa de sus dueños y trabajadores acompañada de elementos antiguos expresión del recorrido histórico de las diferentes generaciones de la familia La Ancha: cuadros del abuelo y muebles antiguos.

Además, no puede haber un recibimiento más tradicional y típicamente madrileño que el que se hace a través de una barra de bar.

 

 

Nuestro trabajo ha sido el de tratar de amplificar esta experiencia, manteniendo la barra, pero pontenciándola. Para ello, algunas pinceladas: decapado de la barra para mostrar su madera original, modificación del trasbarra consiguiendo una imagen más definida y limpia, nuevas luminarias…

Para este mismo acceso diseñamos un mueble de apoyo especial realizado exclusivamente para la limpieza y preparación de los platos de pescado tan famosos en este restaurante. De esta manera, uno se vincula con la cocina, motor del restaurante, desde el mismo momento en que pone un pie en La Ancha.

La atmósfera

Al igual que la calidad de las recetas del restaurante La Ancha se sostienen sin ningún artificio, haciendo simplemente uso de la sencillez y la tradición; la naturalidad del lugar trata de sostenerse mediante el uso de materiales naturales y elementos tradicionales conjugados con equilibrio y sobriedad, pero también con cierto aire de modernidad, que le aporten frescura y tiempo.

Los materiales, mantenemos los que nos encontramos originariamente en La Ancha: madera, acero y piedra. Tonos tierra en su generalidad, con superficies en madera para definir los espacios y acero negro para subrayarlos y darles profundidad.

Mobiliario

Cada pieza de mobiliario se define limpiamente a través de prácticamente un único material. Muebles de trabajo en madera de roble elaborados de forma tradicional. En los salones interiores, se utilizan unos nichos para incorporar un espejo que haga las veces de ventana en un caso, y para una vinoteca en otro, ampliando así la percepción del espacio.

Los techos se aprovechan para mejorar las cualidades acústicas, tratando de hacer que La Ancha, aunque pública, sea a la vez íntima y uno se sienta como en casa. Esta sensación de hogar se intensifica mediante la incorporación de vigas de madera que, por otro lado, aportan ritmo al espacio, es decir, sosiego y paz.

En planta baja se amplia la cocina con el objetivo de dar más espacio a los cocineros. Por otro lado, hacemos que ésta se vincule visualmente con el cliente a través de una puerta de vidrio. El ajetreo de los camareros y cocineros podrá sutilmente respirarse cuando uno va de camino al aseo.

Por último, haciendo en este caso un gesto de arqueólogo, se consigue encontrar un hueco bajo la escalera que permite ampliar los aseos incorporando una cabina nueva. Normalmente las áreas de servicio y de cocina están explotadas al máximo, siendo por tanto un gran hallazgo conseguir espacio para incorporar al restaurante. ¡Así que contentos!

 Cómo se presenta el local en la calle

Por otro lado, tratar de hacer más coherente el exterior con su interior. Para ello consideramos necesario dignificar su nombre, limpiando el rótulo existente introduciendo uno en bajo relieve de madera y apoyándolo sobre el fondo negro original, tan elegantemente diseñado.

Estos rótulos sobre fondo negro, combinados con el hormigón y la madera de los parasoles comunican al paseante muchas de las características de este restaurante familar.

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Deja un comentario